Josecito chupa la mamadera y la leche calentita se le queda en la boca un rato. Se toca ambos cachetes y le tiene miedo al hipo. Se pregunta que por qué es tan difícil salir de la cuna para ir a gatear por la casa. Ya sabe decir mamá pero está esperando el momento indicado para sorprender a sus padres. Aún no sabe lo que es estudiar, cree que es como estornudar pero más corto.
Josecito crece de pronto, plop, se hace más grande. Ya dice mamá, papá y un par de malas palabras que evita decir frente a ellos -sus padres-. En la escuelita es el que pelea en la arena mientras las nenas juegan con baldes y palitas. Sabe que si llueve es porque Dios está enojado, porque tal vez él insultó a alguno de sus compañeros o porque no hizo la tarea. Cuando sea grande quiere ser veterinario para curar perritos y apurarle el paso a las tortugas. Come cereal frente a la tele y se queda dormido en el sillón de la sala.
Josecito ya tiene ocho. Colorear es una tontería, ahora quiere ser dibujante, se pasa dibujando, dibuja arañas, sapitos, perros y gatos. Ahora pasa la mayor parte del tiempo con la abuela, le encanta el jugo pero le tiene terror al sonido de la licuadora. Quiere saber lo de los bebés, está confundido, la abuela que le dice que los fabrican en China y el tío Julio que está segurísimo de que los traen unas cigüeñas.
Josecito ya quiere ser grande, quiere ser como su papá o como el papá de su compañerito Dario que es astronauta y no sé qué otras cosas más. Papá Noel existe y también los Reyes Magos.
Josecito está en clase de ciencias, arranca una hoja del cuaderno y escribe: Josecito chupa la mamadera y la leche calentita...
