Encontrarla en sueños, sentada en la mesa del fondo, ocultando su rostro en la oscuridad. Mirarla sin poder decir nada, con el rostro mudo y con la lengua inmóvil.
Encontrarla en sueños, fumando, bebiendo, rasguñando servilletas, hablando con sí misma, charlando con algún vagabundo imaginario. Escucharla con los ojos cerrados, deseando despertar pronto, temblando.
Encontrarla en sueños, rompiendo botellas y contando secretos. Apuntarla con el dedo, clavarle la mirada, susurrando su nombre y luego convertirlo en grito.
Encontrarla en sueños, y ya no al despertar.
