Cumplo años. Y no sé inflar globos.
Las tortas son muy caras y quiero que me regale una piñata llena de hojas en blanco.
Podríamos sentarnos en alguna plaza y festejar allí, al aire libre y bajo las nubes blancas.
Me gustan también los regalos sin moño y las tortas sin velas. Con eso no hay problema.
Ya ya.
Regáleme un bolígrafo mordisqueado, un cuaderno de veinte hojas, un libro viejo o un abrazo de veinte minutos. Y no le ponga moño.
